Antonio Gaudí

Antoni Gaudí, “el genio”. una de las figuras más famosas de la cultura catalana. Un arquitecto increíble. Pasó casi 40 años diseñando el templo de la Sagrada Familia.

La obra de Gaudí fue influenciada por sus pasiones en la vida: la arquitectura, la naturaleza y la religión. Él consideró cada detalle de sus creaciones e integró en su arquitectura tales artes como la cerámica, el vidrio manchado, la forja forjada de la herrería y la carpintería. También introdujo nuevas técnicas en el tratamiento de materiales, tales como trencadís que usaban piezas de cerámica de desecho.

Bajo la influencia del arte neo-gótico y de las técnicas orientales, Gaudí pasó a formar parte del movimiento modernista que alcanzó su apogeo a finales del siglo XIX y principios del XX. Su trabajo trasciende el modernismo, culminando en un estilo orgánico inspirado en formas naturales.


 

Gaudí rara vez dibujaba planes detallados de sus obras, prefiriendo crearlos como modelos tridimensionales de escala y moldeando los detalles según los concibió.
La obra de Gaudí disfruta de una popularidad global y de una continua admiración y estudio por arquitectos. Su obra maestra, la todavía incompleta Sagrada Família, es el monumento más visitado de España.

En 1906, Antoni Gaudí se trasladó a lo que hoy se conoce como el Museo de la casa Gaudí, el modelo de casa del Parque Güell diseñado por Francesc d’Assís Berenguer i Mestres, amigo del arquitecto y hombre de la mano derecha, donde vivió durante casi 20 años.

Entre 1984 y 2005, siete de sus obras fueron declaradas Patrimonio de la humanidad por la UNESCO. La fe católica romana de Gaudí se intensificó durante su vida e imágenes religiosas aparecen en muchas de sus obras. Esto le valió el apodo de “arquitecto de Dios” y llevó a las llamadas para su beatificación.

 


Trabajó durante 43 años en el templo hasta 1926. En 1914 dejó todos los demás trabajos para concentrarse exclusivamente en este proyecto único hasta su muerte el 10 de junio de 1926, resultado de un trágico accidente tres días antes. Su funeral cortejo, que pasó por gran parte de Barcelona y terminó en la Sagrada Familia, fue un gran acontecimiento en la ciudad en reconocimiento a su estatus como el mejor arquitecto barcelonés que jamás haya visto. Gaudí fue sepultado en la capilla de nuestra Señora del Monte Carmelo en la cripta de la Sagrada Familia.

La inspiración de Gaudí:

La vida profesional de Gaudí fue distintiva porque nunca dejó de investigar las estructuras de construcción mecánicas. Al principio, Gaudí se inspiró en las artes orientales (India, Persia, Japón) a través del estudio de los teóricos de la arquitectura historicista, como Walter Pater, John Ruskin y William Morris.

La influencia del movimiento oriental se puede apreciar en obras como el capricho, el Palacio Güell, los Pabellones Güell y la Casa Vicens. Posteriormente, se adhirió al movimiento Neo-gótico que se encontraba de moda en ese momento, siguiendo las ideas del arquitecto francés Viollet-le-Duc. Esta influencia se refleja en el Colegio Teresiana, el Palacio Episcopal de Astorga, la Casa Botines y la casa Bellesguard, así como en la cripta y el ábside de la Sagrada Família. Con el tiempo, Gaudí se embarcó en una fase más personal, con el estilo orgánico inspirado en la naturaleza en el que construiría sus principales obras.


Durante su tiempo como estudiante, Gaudí pudo estudiar una colección de fotografías de arte egipcio, hindú, persa, Maya, Chino y japonés propiedad de la escuela de arquitectura. La colección también incluía monumentos moros en España, lo que le dejó una huella profunda y sirvió de inspiración en muchas de sus obras. También estudió los planos, las elevaciones, las secciones y los detalles de la Alhambra de Owen Jones, que tomó prestado de la biblioteca de la escuela. Tomó diversas soluciones estructurales y ornamentales del arte nazarí y mudéjar, que utilizó con variaciones y libertad estilística en sus obras. Notablemente, Gaudí observó el arte islámico su incertidumbre espacial, su concepto de estructuras con espacio ilimitado; su sensación de secuencia, fragmentada con agujeros y tabiques, que crean una brecha sin alterar la sensación de espacio abierto al encerrarla con barreras.

Indudablemente el estilo que más le influenció fue el Renacimiento gótico, promovido en la segunda mitad del siglo XIX por las obras teóricas de Viollet-le-Duc. El arquitecto francés pidió estudiar los estilos del pasado y adaptarlos de manera racional, teniendo en cuenta tanto la estructura como el diseño. Sin embargo, para Gaudí el estilo gótico era “imperfecto”, porque a pesar de la efectividad de algunas de sus soluciones estructurales era un arte que aún no había sido “perfeccionado”.

En sus propias palabras:
“el arte gótico es imperfecto, sólo la mitad resuelto; es un estilo creado por las brújulas, una repetición industrial formulada. Su estabilidad depende de la constante apuntalamiento de los contrafuertes: es un cuerpo defectuoso apoyado en muletas. (…) La prueba de que las obras góticas son de una plasticidad deficiente es que producen su mayor efecto emocional cuando son mutilados, cubiertos de hiedra y iluminados por la luna. “

 

Después de estas influencias iniciales, Gaudí se trasladó hacia el modernismo, luego en su apogeo. El modernismo en sus etapas anteriores se inspiró en la arquitectura histórica. Sus practicantes vieron su regreso al pasado como respuesta a las formas industriales impuestas por los avances tecnológicos de la revolución industrial. El uso de estos estilos más antiguos representaba una regeneración moral que permitía a la burguesía identificarse con valores que consideraban sus raíces culturales. El Renaixença (Renacimiento), la reactivación de la cultura catalana que se inició en la segunda mitad del siglo XIX, trajo formas más góticas al estilo “nacional” catalán que apuntaba a combinar el nacionalismo y el cosmopolitismo al mismo tiempo que se integraba en el Movimiento modernizador europeo.

Algunas características esenciales del Modernisme eran: un lenguaje anti-clásico heredado del romanticismo con una tendencia al lirismo y a la subjetividad; la conexión decidida de la arquitectura con las artes aplicadas y el trabajo artístico que producían un estilo abiertamente ornamental; el uso de nuevos materiales de los que surgió un lenguaje de construcción mixto, rico en contrastes, que buscó un efecto plástico para el conjunto; un fuerte sentido de optimismo y de fe en el progreso que produjo un arte enfático que reflejó la atmósfera de prosperidad de la época, sobre todo de la estética de la burguesía.